09 Mar 2015

El síndrome de alienación parental

El modelo tradicional de familia ha sufrido grandes cambios en los últimos años existiendo en las últimas décadas un gran incremento de separaciones y divorcios. Por ello, es importante garantizar el derecho fundamental de los menores a relacionarse adecuadamente con ambos padres manteniendo todos sus vínculos.

Sin embargo, hay situaciones en las que existen obstaculizaciones por parte de uno de los progenitores a las relaciones de sus hijos con el otro progenitor, dando lugar a una de las formas más sutiles de maltrato infantil, el Síndrome de Alienación Parental (descrito por primera vez por Gardner, en 1985), produciendo un grave daño en el bienestar emocional y en el desarrollo en los menores que lo sufren.

A grosso modo, algunos indicadores típicos que permitirían detectar la posible existencia del SAP son:

  • Insultar o desvalorizar al otro progenitor en presencia del menor, aludiendo a cuestiones de pareja que nada tienen que ver con el vínculo parental.
  • Impedir el derecho de convivencia con el progenitor alienado.
  • Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor.
  • Incentivar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor.
  • Contar mentiras al menor sobre el progenitor alienado.

Los niños víctimas del SAP, generalmente intentan justificar el rechazo hacia el progenitor alienado con explicaciones o razones absurdas e incoherentes, o usando diálogos o frases propias del progenitor alienador e impropias para su edad.

Importante es reseñar que el diagnóstico diferencial del SAP requiere que no exista maltrato previo, psicológico o físico, por parte del progenitor alienado a su excónyuge o
hijos, además de la ausencia de otras circunstancias externas como, por ejemplo, dificultades de adaptación del menor a la nueva pareja de uno de los progenitores.

Conclusión:

Las alegaciones del Síndrome de Alienación Parental surgen durante procesos en los que se discute la atribución de la guarda y custodia de los menores, por lo que el diagnóstico del síndrome requiere de la máxima certeza, puesto que sólo así se conseguirá defender con éxito el interés superior del menor.

 

Foto blog Veronica lunes 23-2-15

                                                                                                                                                                                                                                           

Verónica Prieto Fernández.

Psicóloga forense