16 Ene 2015

Consumo de bebidas energéticas en adolescentes. ¿Buen uso o abuso?

bebidasenergeticas

 

El consumo de bebidas energéticas (BE) se ha incrementado en los últimos años, particularmente entre los adolescentes, provocando un cambio de hábitos alimentarios. Se ha referido que estas bebidas elevan el estado de alerta y la resistencia física, debido al efecto euforizante de la cafeína que contienen, además de otras sustancias (xantinas, azúcares, taurina), con posibles efectos sinérgicos.  Es frecuente que se consuman para practicar deporte con la finalidad de incrementar la capacidad física. Así mismo, es bastante común asociar las BE al consumo de alcohol.

Se han realizado diversos estudios para analizar los datos de consumo actuales de las BE en los adolescentes europeos, así como los efectos que produce y en particular las consecuencias adversas. También se han revisado sitios Web de los fabricantes de BE para obtener información de las marcas más relevantes.

Estos son algunos de los resultados obtenidos:

Según un reciente estudio de la Europen Food Safety Authority (EFSA) que por primera vez recopila datos sobre el consumo de BE a nivel europeo en grupos específicos de población incluyendo niños y adolescentes, el grupo de edad más propenso a consumir BE es el de los adolescentes (68%), de los cuáles el 12% presentan consumo “crónico alto”, con un consumo medio de 7 litros al mes, y el 12% consumo “agudo alto”. En los niños (3-10 años) el 18% , casi uno de cada cinco, consumen este tipo de bebidas.

El consumo combinado con alcohol asciende al 53% en los adolescentes, similar al grupo de adultos(56%); el consumo asociado a actividades deportivas es del 41% en adolescentes y 52% en adultos.

La legislación europea y mundial no atiende a una normativa similar y concretamente en España no tenemos “mención legal” , sólo se hace referencia a la limitación del contenido en cafeína; el etiquetado no proporciona una completa información al consumidor y las empresas productoras de este grupo de BE asocian su consumo a potentes campañas publicitarias y de marketing asociados a deportes de alto riesgo y publicidad de persona a persona por internet y mensajes de texto.

En cuanto a los efectos adversos, numerosos estudios asocian el consumo de BE con episodios de fibrilación auricular, arritmias e hipertensión arterial entre otros, en edades precoces, y procesos de empeoramiento de cuadros clínicos con una patología de base relacionado con el consumo de BE.

 

Conclusión:

El consumo de BE ha aumentado exponencialmente en los últimos años y  de forma paralela han aumentado los efectos adversos derivados de su ingesta.

Conviene hacer extensivo  a la población en general y en especial a los niños y adolescentes como grupos más vulnerables, que al tratarse de bebidas estimulantes su consumo debe ser ocasional y moderado y sin mezclarse con bebidas alcohólicas.

Son precisos más estudios a largo plazo sobre los efectos adversos en las poblaciones de riesgo. Así mismo es necesario revisar la legislación y reglamentos de ventas de las BE.

                                                                                                                                                                                                                             

Laura Monje Pardo

Dietista-Nutricionista

 

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