28 Oct 2018

Todos los Santos: Vivir el duelo en los tiempos de Internet

Con la llegada del día 1 de noviembre, en el que celebramos el Día de Todos los Santos  los cementerios se repletan de personas cargadas de flores que van a visitar a sus familiares ya fallecidos. Como un rito, asisten una vez al año para recordar a esos seres queridos que ya no están.

Si bien perder a un ser querido es probablemente uno de los dolores más grandes que puede llegar a sentir un ser humano, es necesario aceptar la pérdida del otro y continuar con la vida cotidiana. Es aquí que cobran sentido las visitas al cementerio, pues según especialistas son parte de los ritos necesarios para vivir un duelo sano. “La visita al cementerio y todos los rituales asociados, son saludables en la medida que permiten apuntalar el significado que hemos otorgado a la pérdida”.

La dificultad del duelo varía considerablemente para cada persona y dependerá de qué significado le demos a la vida y la muerte en nuestra vida cotidiana. Hay ejemplos claros de factores socioculturales que modulan esta relación con la muerte, como el sostén en la religión, las creencias, o la historia personal en torno a la pérdida de seres queridos.

Eso sí, algunos psicólogos aseguramos que visitar la tumba de los seres queridos no es una acción terapéutica en sí. Pero se puede decir que, “sin tener la mediación de un terapeuta, puede tener consecuencias terapéuticas, en el entendido de que resulta saludable para la propia historia, construida en torno a la pérdida, realizar el rito”.

De este modo, la visita al cementerio no sólo permite celebrar al que ha partido, sino que permite celebrar además aquella relación con la vida y con la muerte que ha construido aquel que ha quedado en vida. Esto reafirma un compromiso, una historia y así una forma de vida en ausencia del ser querido.

Vivir el duelo

Existen momentos distinguibles en la vivencia de un duelo, en muchos casos caracterizados por una reacción inicial de evitación de la pérdida. En este primer momento se genera una sensación de que esto no puede estar ocurriendo. Luego viene una paulatina asimilación de la misma, que tiene que ver con el reconocimiento intelectual y emocional de la pérdida, lo que genera una inevitable revolución interior.

El momento final tiene relación al acomodo, por parte de la persona, de un nuevo escenario sin el fallecido. Esto implica la aceptación de la pérdida y la reorganización de la vida.

Para cada persona es diferente la asimilación de la pérdida de un ser querido. Así también, la vivencia de cada momento es disímil para cada individuo. “En esta última fase es donde se marcan las diferencias más importantes, ya que tiene que ver con qué recursos contamos para significar la ausencia de la persona querida en el resto de nuestra vida. Ahí pueden aparecer recursos como la fe,  las creencias, los rituales, entre otros”.

La muerte en los tiempos de Internet

Los cambios en los estilos de vida han propiciado un nuevo concepto de la muerte, que se reinventa y se adapta a la sociedad actual, mucho más heterogénea, en la que los ritos paganos, como la tradición anglosajona de Halloween, van ganando terreno a las costumbres religiosas.

Y al respecto también influyen los inmigrantes  que nos han traído a España otros ritos y tradiciones. Por ejemplo, es habitual ver en cualquier ciudad la silueta de los altares mexicanos, repletos de flores, velas y pequeñas calaveras, elevándose hacia el cielo.

Y estos cambios han llegado a Internet. El éxito de las redes sociales como Facebook ha llevado a sus creadores a ofrecer a sus usuarios la posibilidad de crear “un perfil” con los datos del fallecido, un espacio virtual “in memoriam”, al que sólo pueden tener acceso sus familiares y amigos.

¿Cómo informo del fallecimiento de un usuario o solicito la conversión de la cuenta de Facebook en conmemorativa?

Las cuentas conmemorativas proporcionan un lugar para que amigos y familiares se reúnan y compartan recuerdos de un ser querido que falleció. Convertir una cuenta en conmemorativa ayuda a protegerla, ya que nadie puede iniciar sesión en ella.

La red también simplifica la publicación de esquelas en un periódico, y un ejemplo de ello es la página www.todoesquelas.com, que permite al internauta comprar espacios en prensa y diseñar en cuatro pasos su propio aviso.

A la moda de Internet se han unido también los cementerios españoles, como el de Torrero, en Zaragoza, que hizo coincidir con el día 1 de noviembre el estreno de su sitio web, un portal en el que se puede tramitar lo necesario para un entierro, acceder a la historia del camposanto o solicitar visitas guiadas, entre otras opciones.

Y para los más ecologistas existen ya urnas de sal, arena o gelatina, coches fúnebres eléctricos o ataúdes biodegradables, últimas incorporaciones del sector funerario.

Los cementerios también se adaptan a este nuevo concepto y España acogerá pronto el primer “camposanto natural”, un espacio cada vez más común en otros países europeos, en el que se ofrecen enterramientos de cenizas al pie de un árbol que lleva el nombre del difunto.

Benigna Rodríguez Cobo

Psicóloga Psicoterapeuta
Centro Sanitario Integral AYCAN